Circula por ahí un refrán que dice palabras más, palabras o menos, así:
"Si existe un asunto que resolver y por algún motivo no quieres que se encuentre la solución, entonces forma una comisión que se encargue del tema"
Señalo lo anterior porque un caso similar podríamos decir con esto de los días instituidos para celebrar algo y que a final de cuentas en poco o nada ayudan a atender los problema reales. El caso es que la ONU, y su comisión respectiva, el Programa de las Naciones Unidas para los Asentamientos Humanos, señalaron al primer lunes del mes de octubre de cada año como el "Día Mundial del Hábitat", el cual tiene como lema para este 2003 "agua y saneamiento para las ciudades" y que dicen pretende enfocar "la atención del público en general en relación con la urgencia que reviste el mejoramiento de los asentamientos humanos, especialmente para los pobres urbanos que viven sin agua depurada y sin servicios apropiados de saneamiento y básicos".
No sé, pero me parece que el "público" está conciente que se requiere mejorar la vida en las ciudades, aunque según entiendo (y veo) no estamos en la misma sintonía con nuestros gobernantes y políticos que les acompañan, quienes a veces parecen más preocupados por atender otros asuntos antes que la seguridad, agua potable, áreas de esparcimiento como parques, jardines, centros deportivos. Más aún, basta con recorrer la periferia de cualquier ciudad para ver como crecen nuevos asentamientos cada minuto sin cumplir los estándares mínimos. Seguro que no toda la culpa es del presidente de la república o del gobernador en turno, también están los líderes de organizaciones demandantes de vivienda, los burócratas corruptos, las constructoras que venden casas en sitios poco aptos para esto, el vival que vende y revende el mismo terreno, los que piden dinero para introducir agua potable o luz eléctrica a la nueva colonia y nunca más vuelven, y hasta el candidato a algo que llega a pedir el voto y una vez que lo obtiene no mira más hacia abajo. Tal vez la culpa no sea de nadie y se la tengamos que cargar únicamente a la pobreza y a la necesidad de la gente por tener un techo bajo el cual vivir.
De cualquier forma, sirva esta anotación para tener presente que el primer lunes de octubre tiene desde 1985 su celebración particular.

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