De repente uno tiene derecho a cansarse y a sentirse decepcionado. Digo, lo más sencillo (¿o será al revés?) es ir caminando por ahí con una sonrisa de oreja a oreja que sirva de fachada a lo que estás sintiendo por dentro. Pero desde luego que a veces las situaciones no son fáciles de llevar y ya sea por tristeza, desilusión y hasta por inconformidad tienes que reconocer que tal vez estás equivocando la estrategia.
Y nada, resulta que ya me cansó, entristeció y desilusionó por completo la manera tan elástica en que se entienden y se aplican la ética, la responsabilidad, la amistad, el compromiso y la honestidad. Hasta parece que tengo aquí junto a mí un diccionario para ampliar los términos y abarcar todo y quejarme contra quién se deje.
Lo más seguro es que nadie entienda mi perorata, me disculpo aunque no pueda explicarles más a fondo qué es lo que me traigo. Aunque sí debo señalar que me entristece, y vuelvo a lo mismo, que el concepto de honestidad se esté utilizando de una manera tan flexible y tan a la ligera.
Como sea, algunas de las pocas cosas que le quedan a uno son la integridad, los principios y la dignidad. Y ahí si, que ni se metan.

Y ahora? Con quién te peleaste? Me imagino que las cosas no andan nada bien, pero... te voy a decir lo que me dicen a mí: deja pasar las bolas malas, no trates de pegarles... concéntrate en las buenas...
Publicado por: Martha | 07/09/04 en 14:27
mi msn no abre
Publicado por: charito rodriges gonsalez | 24/09/04 en 20:19