Con más valentía que éxito escribo una columna periódica en Zona Acústica, un portal dedicado a la música y temas afines, sitio en el cual tuvieron la amabilidad de invitarme a colaborar hace algunos meses, como lo consigné en su oportunidad.
Reconozco mis limitaciones, porque si bien me gusta mucho la música (en especial la trova y generos relacionados) estoy consciente de mi poca capacidad para analizar, desmenuzar, diseccionar y poner presentable un análisis acerca de un cantautor o de una canción en específico. Tal vez por las carencias descritas de repente he puesto más empeño en revisar qué canciones han tenido que ver con mi propia historia y me he olvidado de cubrir otros detalles que podrían esperarse de una columna con todas las de la ley. Pero, bueno, tampoco es una columna con todas las de la ley.
En este momento es posible que la pregunta que ronda el ambiente sea por qué acepté colaborar si tan consciente estoy de lo descrito; la respuesta es simple y lo he dicho siempre: escribir es algo que me divierte, que me sirve para desahogarme y hasta para reírme de mí mismo; por eso acepté aquella invitación y por eso mismo mantengo La Casa en el 115, incluso por eso le entré al Sensacional de Blogs; pero ya estoy divagando, como suelo acostumbrar, porque la idea de este post era invitarlos a recorrer todas las secciones de Zona Acústica y, no me lo tomen a mal, a visitar La Huella del Juglar, el espacio que amablemente me facilita la gente de ese portal. He dicho.

Gus, que grata sorpresa nos acabas de dar.
Te felicito sinceramente, me gustó mucho.
Publicado por: Xenite | 06/10/04 en 15:33
Gracias a tí mi estimada Xenite, se hace lo que se puede :)
Publicado por: Gustavo | 06/10/04 en 15:42