Están listos los finalistas de zona en el campeonato 2004 de la Liga Nacional de Baloncesto Profesional (LNBP); en el norte, Santos Reales va contra Fuerza Regia, y en el sur los Halcones de la Universidad Veracruzana se enfrentan a Lechugueros de León, en series que culminarán una vez que alguien gane 4 de 7 encuentros (2-3-2).
Fue una serie muy emocionante la recién finalizada entre Halcones UV y La Ola Roja del D.F. El jueves jugaron en Xalapa el séptimo encuentro y nada estuvo definido hasta cuando faltaban uno o dos minutos del cuarto periodo. En mis desordenadas impresiones de este partido, encuentro algunos momentos determinantes:
La salida obligada de Dana White después de una falta que lo hizo resentirse de la lesión del día anterior; el espíritu de lucha que tiene Dana ha sido siempre un ejemplo para todo el equipo, pues no deja de buscar balones, de enfrentarse con jugadores que le sacan 10 ó 15 centimetros y muchos kilogramos de peso y durante todo el partido no para de correr; pero el jueves tuvo que salir después de jugar varios minutos a pesar de que se creía que no podría ni siquiera aparecer en la banca.
Un Víctor Avila inspirado y cumplidor, a pesar de que en los últimos tiempos se le había notado desconcentrado y poco acertado; en partidos previos escuché a mucha gente pedir a gritos que lo sacaran de la duela, pero el jueves representó a la perfección el papel que le había asignado el entrenador y fue uno de los mejores anotadores.
Palmita González como siempre, todo pundonor y entregando una imagen que sin lugar a dudas tuvo mucho que ver con el empuje final que dieron los Halcones, pues al lanzarse al piso para rescatar un balón recibió un rodillazo de un rival y se quedó tendido durante unos segundos; el partido no se detuvo y cuando al fin se levantó apareció con la camiseta y el rostro llenos de sangre, pues tenía una gran cortada cerca de un párpado. El mensaje fue claro para todos: así tenemos que pelear, pues no hay mañana.
Andre Laws hizo lo suyo y en esa misma jugada se tiró como portero de futbol para hacerse de un rebote y en pleno aire chocó con uno de la Ola que tuvo la misma idea; qué encontronazo y otra vez el mismo mensaje: es ahora o nunca.
Y la que desde mi punto de vista fue una de las canastas más importantes del partido, la de tres puntos de Ray Rodríguez cuando nadie tenía la confianza de tirar al aro desde la zona larga, porque todos los que lo intentaban fallaban irremediablemente. Y Ray lo hizo en el momento justo para separar a los Halcones a 4 ó 5 puntos cuando faltaba pocos segundos. Ya sólo fue cuestión de tiempo y manejo, porque los Halcones ganaron 91-84.
No sé qué tanto pudo influir en todo esto el ambiente que se vivió en el gimnasio; qué escándalo había, la afición no dejó de apoyar, de cantar, de gritar y de aplaudir; había mucha tensión y esta fue liberada una vez que los Halcones se pusieron adelante en el último cuarto; la gente brincaba en las gradas y el U.V., U.V. U.V. se coreó como nunca. Fue un privilegio estar ahí.
Los Halcones reciben a partir de hoy a Lechugueros y tienen la ventaja de que podrían, de ser necesario, jugar 4 encuentros como local. La serie será dificilísima.
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