Terminó ayer Miguel Alemán Velazco su gestión como gobernador de Veracruz y ojalá que no vuelva a tener un cargo de "elección" popular.
Es cierto, no puedo hablar de muchas cosas, pero por cuestiones de formación y de "pertenencia" sí que puedo referirme al sector agropecuario y puedo decirles que lo deja totalmente destrozado, con obras de relumbrón, con una pérdida total de confianza por parte de los productores y que costará mucho esfuerzo y voluntad restaurar las cosas.
Nunca hubo compromiso con el campo, eso se notó desde el principio cuando se atrevió a nombrar como titular de esa área de especialidad a un médico obstetra (aunque algunos dicen que es odontólogo), que a su vez trajo consigo a los puestos de decisión a toda una pléyade de "conocedores" del sector agropecuario: profesores, contadores, periodistas, ingenieros mecánicos y hasta algunos de los que se llegó a decir que se ostentaban como profesionistas sin serlo. Uno de ellos dijo que por supuesto que era un conocedor del campo y sus necesidades pues en su niñez había sido lonchero (aquellos que llevan de comer a los trabajadores cuando cortan caña, por ejemplo).
Todos ellos intercambiaron puestos como se cambia alguien de camisa; un día eran responsables del área agrícola, al día siguiente lo eran de los temas forestales, para que al tercer día tomaran posesión del área de infraestructura; hubo direcciones que cambiaron de titular más de 5 veces, no se diga de subdirectores y jefes de departamento, pues si sacamos cuentas fácilmente llegaríamos a contar unos 40 movimientos por cada subsector. Ni continuidad ni conocimiento, nada. Seis años perdidos.
Dijo alguien también que el gobernador Alemán era un caballero y que permitía que los titulares de despacho que tomaran libremente las mejores decisiones, pero esto ocasionó la creación de estructuras paralelas, duplicidad de funciones y la eterna lucha entre el titular oficial y aquellos que fueron creciendo a la sombra de una supuesta cercanía con el preciso y que no tenían por qué meter mano en los temas que finalmente manejaron. Tal vez por eso, dicen, la palabra no era caballero, sino tibio.
Como sea, ya terminó su gestión. Allá los priístas si siguen alentando sus aspiraciones de ser candidato de ese partido a la Presidencia de la República.

Gus, 2 cosas, una buena y otra mala.
LA BUENA -y esta apreciación es muy susceptible de análisis-, como dices, ya se fué Alemán.
LA MALA, es que esa no es privativa del sector agropecuario -que tan bien conoces, dada tu profesión-, así como tampoco lo es, según el color del partido. La odiosa práctica de intercambio de puestos en esa gubernatura, lo es casi, en todo el gobierno federal y tristemente, obedece a compadrazgos, amiguismos, favores, conveniencias e intereses personales, menos a capacidad, honestidad y vocación de servicio.
Si esto te hace "sentir mejor", Veracruz no es la única entidad que deja mal parada un gobernador saliente...
Espero no haber amargado tu día. Saludos.
Publicado por: Carmen | 02/12/04 en 11:33
un buen retrato del sexenio Alemanista.
Hijo de su puta madre...
(perdon me salio del alma)
Publicado por: t3 | 03/12/04 en 13:52