Generalizar nunca ha sido bueno. Y menos cuando se trata de cuestiones racistas que tienen lugar en naciones del supuesto Primer Mundo. Pero lo que se dice que ha pasado en algunos partidos en los que ha participado Maribel Domínguez, la futbolista mexicana que juega en el Barcelona de España, es un asunto que mueve a reflexión.
Aunque es cierto que estas actitudes no son nuevas en Europa, no me parece que sean compartidas por la mayoría de los europeos o, en el caso que nos ocupa, por los españoles. Sin embargo, es evidente que para mucha gente es inconcebible que alguien llegado de tierras lejanas o desconocidas, antes colonias tal vez, pueda tener capacidades mayores en alguna actividad. Este rechazo se hace más grande cuando se tiene un conocimiento parcial o erróneo de la idiosincrasia y de la cultura del foráneo, o cuando se tiene, el "conocimiento" está lleno de estereotipos.
Seguro que escucharemos a muchos en TV o en radio desgarrarse las vestiduras por este asunto, lo cual no es totalmente malo, pero tampoco totalmente bueno (sino todo lo contrario, diría aquél), teniendo en cuenta que aquí mismo, en México, solemos menospreciar de muchas maneras a nuestros indígenas. Hay que pensarle también por ese lado. Claro, una cosa no justifica a la otra. Y aunque creo que hay que manifestar plenamente el rechazo por las actitudes racistas contra Maribel, también hay que revisar nuestro andar cotidiano. Pero, bueno, es mi opinión solamente.

Terminé de leer Vientos de Los Cabos, libro que presenta un conjunto de relatos de
Últimos comentarios