En la ex-Yugoslavia un camarógrafo está listo para grabar el momento en que el puente será destruido por uno de los ejércitos en conflicto. Este evento es el pretexto y el hilo conductor para que Arturo Pérez-Reverte haga un apretado recorrido por anécdotas tomadas de su propia experiencia como corresponsal de guerra y los vaya narrando a partir de la visión del reportero Barlés, él mismo, para llenar las páginas de Territorio Comanche con hechos que marcaron la vida o que llevaron a la muerte a muchos periodistas en distintos conflictos bélicos.
Tiene este libro un tono ácido, y sin llegar a ser irrespetuoso, trata el tema de este tipo de cobertura mediática desde una perspectiva un tanto irreverente y, tal vez, un poco alejado de lo que se esperaría si lo que se cuenta es cómo murió un reportero al pisar una mina antipersonal. No me quejo pues aunque Territorio Comanche se enfoca casi siempre a la labor, vida y obra de los reporteros de guerra, a ratos mira más allá y cuenta de lo cotidiano en una ciudad llena de francotiradores que sólo esperan el momento de disparar hacia los que están formados en un fila para hacerse de víveres. La lectura de cosas así me confirma que en la guerra podrá haber un ejército victorioso, pero gane quien gane, el pueblo, los civiles que quedaron atrapados en medio del conflicto porque además viven ahí, serán siempre los grandes perdedores, pues a su paso los ejércitos dejarán propiedades destruidas, mujeres violadas, e ilusiones y sueños arrancados, simplemente, a golpe de mortero.
Documento interesante que se lee de jalón pues el estilo narrativo de Pérez-Reverte se asimila fácil, sin que esto signifique que sea simple. Y hay que leer de todos los géneros que algo se aprende siempre. Mi quinta lectura dentro de la versión recortada del Reto: 50 Libros.

Hola chicos-
Ante todo pediros perdón por a quienes les conquisté sus américas, claro, que quizás, se tendrian que haber quedado al margen y seguirian aquí entre las riquezas. O tambien podrian haber optado por someterse o los ricos de los eeuu pues tambien los anglosajones, sacaron provecho, y ahorita son toditos tan ricos como yo. Otra alternativa, obviamente mas complicada, haberse guiado por algún otro conquistamundos.
Yo tambien sé el dolor de haber sido conquistado tantas veces, romanos, bárbaros, moros, visigodos, franceses, ingleses, que aún los tenemos en puntos muy idoneos y muy ricos.
Somos bestias animales que han sobrepasado el limite.
Las antiguas colonias, donde robaron, mataron y participaron de lo bueno, y de lo malo. Al final, como decia el filosofo, se marchó quien quiso. No eran tiempos de ONU ni de politicas republicanas. Otros marcharon de Grecia, porque ya no habia ha quien vender los aceros, pues las leyes contribuyeron a convertir al soldado, en jornalero, pues a sus reyes les daba mas capital y los costos de batallas servian ahora, como honorario para pagar tributos a la corte. Los esclavos se cambiaron para el servicio del castillo, pues los reyes hacian mas labor de ellos dentro que fuera, y sus mujeres, fueran de una u otra tierra, les daban sus propios hijos.
Un pasote, ganas la batalla, y encima, preñas a todas las mujeres, convirtiendolas en hijos de un pueblo. A la mujer nunca se la manipuló. Es mas, siempre tuvo un lugar destacado en la “camada”, el problema que habia era la protección, la paz, la familia, y esa fue la linea que trazamos entre ricos y pobres. No puedo escuchar generalizar de gringos, moros, indios o como lei ayer en una ong que ayuda a los Guatemaltecos aquí en españa, y a muchos españoles de las ameritas. Aquí ya no hay fronteras; no es eeuu, es europa, y puedes ir a donde quieras con tu carnet, pero, claro, ¿no os parece que es demasiado que la seguridad social sea gratis solo en españa?, y que las ayudas a todos los extranjeros en ese ámbito se dan superexageradas, y sabeis qué ocurre ahora. Pues que ningún trabajador quiere trabajar en el campo andaluz contratado porque le supone un impuesto de 60.00 euros al mes. Es una vergüenza que no quieran contribuir en apaortar la parte que todos los demas aportamos. Cuando se trata de un contrato de regimen general, y yo estoy luchando en mi trabajo por encontrar gente que sea trabajadora y honrada, pero que no quiera solo llevarse todita la plata, como si aquí todo saliese de un saco, pues ese, el saco, le tenemos que llenar entre todos los que vivimos aquí, mientras estemos compartiendo del derecho al trabajo y otros, del derecho y el deber. Si tomo un café o compro unas zapatillas, aporto algo con mis impuesto. Si no gasto nada, no aporto nada, no puedo exigir nada. Si no soy capaz de crear una Hacienda que seamos todos, para poder sufragar los gastos que genera esta calidad de vida que nos cuesta muchisimo llevar. Intentad confrontaros, y ved que si no es así, el sistema se para, y la maquina ya está funcionando.
Chao.
Publicado por: manu elangel | 28/03/05 en 17:00