Una alianza con los franceses obliga a los españoles a salir al mar a combatir contra la flota inglesa en octubre de 1821, en la que se convertirá en una batalla verdaderamente desastrosa para los aliados hispano-franceses, debido entre otras cosas a la ausencia de liderazgo del almirante francés que está a cargo de las operaciones y a la falta de compromiso de los comandantes de varias de las naves involucradas en la batalla, quienes prefieren mantenerse a buen resguardo, incluso a huir cuando la ocasión lo amerita.
Son tiempos en los que la flota española ha dejado de ser la imponente maquinaria de guerra que fue, y si los barcos se mantienen a flote es casi por gracia divina, pues además se han llenado con tripulaciones levantadas en el puerto, una verdadera bola de inexpertos que son mantenidos a raya al pie del cañón por la fuerza de las balas y espadas de los militares aún presentes.
Por ahí va la historia de Cabo Trafalgar de Arturo Pérez-Reverte, en la que hace un breve repaso a la geopolítica de ese entonces; es ciertamente una novela muy ágil y entretenida, pero con un, a mi gusto, excesivo uso del lenguaje naval (bueno, es una novela naval, tal vez será por eso). La narrativa de Pérez-Reverte me recordó muchas de las imágenes de aquella película, Capitán de Mar y Guerra, así que supongo que la habrá visto unas cuantas veces para tener mayores referencias a la hora de contar la acción.
Este Pérez-Reverte es bueno para narrar (el gusto se rompe en géneros), y esta es mi lectura número 12 del Reto: 50 Libros reloaded.

Una historia sencilla, que trata sobre la aventura de una mujer joven que es contratada para cuidar a un par de niños, en una casa de campo que es, aparentemente, habitada por seres fantasmales. Y digo "aparentemente", porque a eso parece jugar el autor: a sembrar dudas y dejarlas así, para que el lector las resuelva a su manera. Este podría ser el brevísimo y muy simplista resumen de
Hace unos días 
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