Como suele pasar siempre que se habla de luchadores sociales, los puntos de vista pueden ser diversos e incluso totalmente opuestos, así que sin afán de entrar en polémica van estas pocas líneas para Filiberto Ojeda, líder del movimiento independentista puertorriqueño, que murió el viernes pasado a manos de agentes del FBI.
Hay cosas extrañas en esta muerte (asesinato dirán muchos). Filiberto estaba prófugo de la ley desde 1990 (saquen cuentas y verán que quince años de evadir la "ley" son muchos años para un personaje de la importancia de él, en una isla que apenas llega a los 9 mil kilómetros cuadrados) y es "atrapado" justo cuando se conmemoraba en Puerto Rico el "Grito de Lares", el fallido intento de declarar la independencia de España en 1868. Y además, murió desangrado. Evidentemente, hay un mensaje subyacente en esto por mucho que se le quiera ignorar.
Sin entrar a detallar ideologías o métodos para alcanzar los objetivos, creo que Filiberto representa bien a quienes, como yo, creen en el derecho a la autodeterminación de los pueblos, aunque por el tamaño del reto estas luchas se parezcan más a la batalla de David contra Goliat. Qué más, la historia siempre ha ido así, pero la historia demuestra también que la dominación a partir de la bota militar, o el imperialismo en la forma que sea, no pueden aguantar mucho si el pueblo sometido busca los caminos para su liberación.
Mikie Rivera, cantautor de esa misma nacionalidad, le dedicó una canción, HF, cuya letra puede encontrarse por acá.

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