Dormir
Así como escribió Sabines, así lo suscribo: "Soy mi cuerpo. Y mi cuerpo está triste, está cansado. Me dispongo a dormir una semana, un mes; no me hablen". Y también suscribo lo que decía en días pasados otro Jaime, pero de apellido Avilés, específicamente el sábado, en La Jornada. Hace falta, pues. Y parece ser que nadie sabe cómo remendar las cosas que se descompusieron.

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