Lance Armstrong es un ciclista estadunidense que ha ganado la Tour de Francia en cinco ocasiones; antes de esto, en 1996, se le diagnosticó cáncer de testículos y en la cabeza, razones por las que fue operado y sometido a un tratamiento agresivo para eliminar esta enfermedad. Este libro trata precisamente sobre eso, aunque presenta una panorámica de su infancia, sus inicios como competidor de triatlón y su posterior adopción del ciclismo como forma de vida.
Es, ciertamente, un libro motivacional por la historia que cuenta; en lo personal soy un fanático del ciclismo y me apasiona subirme a una bicicleta y pedalear; tal vez por esto tengo una idea de lo que cuesta pedalear dos o tres horas en un clima adverso; no me imagino siquiera lo que es rodar 200 kilómetros diariamente por terrenos escarpados y a grandes velocidades. Más aún, el caso de Armstrong es extraordinario pues después de ser prácticamente desahuciado, se le dio una segunda oportunidad, tuvo el valor de tomar la bicicleta y volverse un triunfador.
En ocasiones, el relato toma ese sesgo arrogante que es propio de los estadunidenses, aunque muchas veces también es bastante emotivo al contar las relaciones que Lance estableció con doctores, enfermeras y pacientes como él, la emoción de ver nacer a su hijo o remontar los pronósticos en contra. Desde luego, algunos de pasajes que más me gustaron son aquellos en los que narra cómo ganó ciertas etapas de aquel primer campeonato en la Tour.
Me quedo con esta frase que aparece casi al final del libro: "¿Hasta qué punto fui yo un factor importante en mi propia supervivencia, hasta qué punto lo fue la ciencia y hasta qué punto fue un milagro? No tengo respuesta para esta pregunta."
Este es mi segunda lectura dentro del Reto: 50 libros; ya estoy iniciando la tercera obra.

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