Creí que ya lo había visto todo.
En aquella película "Y dónde está el piloto 2", mientras los viajeros avanzan por los pasillos de un futuro puerto aéreo (no recuerdo si van a la luna o ya están en ella), se puede ver en una de esas tiendas que inundan los aeropuertos un cartel que contiene la imagen de un boxeador anciano, en los huesos, con guantes caídos, un rostro cansado y lleno de arrugas, engalanado con el nombre "Rocky" y un número romano acompañándole (creo que treinta y cuatro, ya no sé....). Evidentemente, la imagen se burlaba de la serie de películas protagonizadas por Stallone, que encontró en ese personaje a una verdadera mina de oro. Y como se suponía que le iba a explotar al máximo, los de la otra película, la del piloto, aprovecharon la oportunidad para hacernos reír con la mera idea. Pues bueno, no será la treintaytantos, pero ya viene la sexta de la serie. Y no sé si reír o llorar.
Y hablando de boxeadores, también acá tenemos glorias nacionales, faltaba más. Sólo que las nuestras despliegan habilidades que lo dejan a uno boquiabierto, no por lo bien que boxean, sino porque se dan el tiempo para ser, a ratos, políticos, más tarde estrellas televisivas, y por si faltaba algo, escritores. Será por la necesidad de estar en la palestra, con las luces y reflectores sobre él, o simplemente porque la escritura se le da bien (noten mi ironía, pues), pero Jorge Kahwagi escribió un libro, y ya las masas están listas para postrarse ante el ídolo de chicos y grandes. Ahora sí, de verdad, no sé si reír o llorar.
Últimos comentarios