Hace unos años un amigo y yo tuvimos un espacio radiofónico durante dos horas de cada sábado, en las que nos dejaban operar la consola de audio, poner la música que quisiéramos, entrevistar a la gente que nosotros determináramos, atender llamadas telefónicas al aire y hablar con total libertad de cualquier tema. Fue justamente en Radio Teocelo.
Llegué ahí invitado por mi amigo, que a su vez recibió la invitación de otro amigo que ya era locutor en la estación, y con el tiempo, a mi amigo le dieron oportunidad de conducir un programa y así fué como me invitó a mí. Pero déjenme decirles que Radio Teocelo no es una estación común; cuando menos no persigue fines comerciales y tampoco tiene muchas entradas económicas para financiar sus actividades. La mayor parte de los ingresos de la radio son aportaciones de miembros del club de socios que cada mes le dan diez pesos, menos de un dólar, cantidad que para muchos de los socios podría ser elevada si consideramos que la zona es cafetalera y que el café está sumido en una crisis casi eterna, tanto que a veces es mejor dejar perder la cosecha.
Las leyes actuales en la materia prohiben que Radio Teocelo comercialice algunos minutos para publicidad, lo que limita más aún las posibilidades de financiamiento, aunque un mecanismo que sí es válido es el que emplean y que permite que la comunidad dé a conocer asuntos importantes a través de la voz del locutor en turno, a cambio de unos pesos, a veces para pedir ayuda para localizar una vaca, para citar a reunión de alguna sociedad y hasta para participar de la defunción de un ser querido. Con todo, los recursos económicos son escasos, el equipo es muy antiguo y si se va la energía eléctrica la transmisión se corta porque no hay un medio alternativo para hacer funcionar el transmisor y todo lo demás.
Por eso me da gusto que XEYT Radio Teocelo, en el 1490 de AM, haya ganado contra todo el Premio Nacional de Periodismo en la categoría de orientación y servicio a la comunidad, por su programa Cabildo Abierto. Es un justo reconocimiento a los que con casi nada han logrado mantener al aire esta experiencia radiofónica comunitaria.
(Aquí, la historia de Radio Teocelo narrada brevemente).
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